Entrada destacada

Juan Manuel Sáenz Cavia “Las crónicas"

A manera de prólogo    El hallazgo de mi libreta universitaria fue el empujoncito que necesitaba para hacer este escrito. No lo puedo llamar...

28 de junio de 2026

Juan Manuel Sáenz Cavia - "Las crónicas" - vol VII

 INTERNADO

Una novedad que presentaba el Salvador era el Internado Rotatorio. Acá conviene hacer una aclaración. En 1982 la facultad hizo el libro de ACTAS DEL CONGRESO INTERNACIONAL INTERDISCIPLINARIO DE CIENCIA MÉDICA (que lamentablemente coincidió con la guerra de la recuperación de las ISLAS MALVINAS), decía, en la parte que se refiere a la historia de la facultad, que el internado rotatorio se inicia en 1968. Tal vez de ahí tomó google la referencia, pues cuando le es requerida la fecha repite como inicio el año ‘68. En el blog subimos una extensa historia de su paso por nuestra facultad que nos mandó Hugo Alume y en ella dice que en 1965, Oscar Aguilar es nombrado encargado del Internado Rotatorio y él, Hugo, ncargado de la rotación de cirugía que se efectuaba en el Htal. Tornú. Al año siguiente, al retirarse Aguilar, Alume es designado encargado del mismo cargo que desempeñó muchos años. Consultando a alumnos de la promoción ‘64, Jorge Pérez Rovira, contó que él lo hizo rotando Cirugía en la Sala 6 del Ramos Mejía con el Dr. Bercovich, y en el mismo Htal. Clínica Médica con Sanguinetti en la Sala 1. Pediatría, con Murtagh en el Rivadavia y Obstetricia con Votta en el Salaverry. Hay otras comisiones, por ejemplo Alicia Farinati de la misma promoción, que cursaron Pediatría en la Maternidad Peralta Ramos y Htal. de Niños, Clínica médica en el Ramos Mejía, Cirugía en el Pabellón Torello del Muñiz y en el Salaverry Obstetricia. Son datos que demuestran que el Internado Rotatorio se inició antes del ‘68. De la primera y segunda promoción no tengo datos.

Ahora vamos al tema: Consistía en una rotación de 3 meses por las cuatro clínicas básicas: clínica médica, pediatría, cirugía y obstetricia. Yo la hice atrasado una rotación, pues Carlos Sanguinetti me bochó en Clínica, único bochazo de mi carrera (lamentablemente debo reconocer que muy justo) y eso me hizo atrasar una rotación. A mí me tocó un grupo fantástico: Margarita Cornejo, Alberto “Yuyo” Rodríguez, Atilio Barbeito, Lisardo Alemán y Carlota Asar. La hacíamos en distintos hospitales.

Pediatría: en el Niños. Cucullo se había jubilado y estaba la Dra. Fernanda G. de Aramburu, que se destacó en hepatología y fue jefa de servicio de gastroenterología, era muy buena médica y excelente docente. Otro grupo la hizo en la Casa Cuna con el Dr. Jorge Nocetti Fasolino que llegó a ser presidente de la SAP.

Clínica: en la sala 1 del Ramos. Sanguinetti ya estaba jubilado pero seguía yendo y permanecía el excelente plantel de semio así que aprendimos mucho. En esta rotación hice mi primera y única evisceración, pues cuando morían a la tarde no había eviscerador y los médicos querían que en algunos casos se hiciera la autopsia, que harían los anatomopatologos al otro día. La hicimos con Margarita Cornejo.

Obstetricia: en el Argerich con Roberto Votta ( Presidente de la Sociedad Argentina de Ginecología y Obstetricia y miembro de número de la Academia Nacional de Medicina) que había ganado la jefatura de servicio por concurso por lo que había dejado el Salaberry. Lo había acompañado un joven médico, ya nombrado, que no me acuerdo el apellido que le decíamos “Harold”. Estaba también Osvaldo Parada que le hacía pierna en todas las investigaciones que hacía. Como concurrente Badesarri, graduado en nuestra universidad. La cursada fue muy buena. Hicimos un trabajo sobre infección urinaria y embarazo con la indispensable colaboración de Alicia Farinati. Tal vez no debería contar esto, pues fue la recomendación de Votta. (Fórceps en segundo plano!!!). Pero han pasado tantos años ... Había un parto que no avanzaba clavado en segundo plano, era ya mediodía y no había anestesistas para una cesárea. Unos de los médicos del staff de apellido Sala, veterano, que era una artista con los fórceps aceptó hacerlo. Me acuerdo que una vez colocados el fórceps, apenas, se veían parte de los mangos. No había rotado (estaba en segundo plano) y él le hizo hacer todo el trayecto, incluso rotarlo, con una habilidad asombrosa. El niño nació fenómeno.

Cirugía la hice solo en el Pabellón Torello del Tornú con Alume como instructor. Fue durante el verano para poder recuperar el atraso que tenía. Me acuerdo que era la colita de Alume, pues yo iba atrás de él adonde fuera. Vi varias cirugías y también hice de ayudante de alguna. El cirujano era Oscar Aguilar.

AGREGADOS

Las charlas. 

Pienso que en todas las instituciones educativas los estudiantes hablan de los temas relacionados a sus estudios, pero nosotros hablábamos mucho, es más hasta “jugábamos” con los conocimientos que íbamos adquiriendo. Traigo a la memoria tres episodios de los muchos que vivimos. El primero en la cátedra, reunidos los ayudantes en un tiempo libre, jugábamos a dibujar en un pizarrón con tizas de colores regiones anatómicas. Gerardo Robles, uno del equipo dibujaba muy bien y empezaba: primero la piel, luego dibujaba la región, borraba y seguía; después el segundo plano celular subcutáneo y borraba, aparecía el pectoral mayor que dibujaba y luego también borraba, continuaba con el pectoral menor que también resecaba y llegaba al paquete vasculonervioso y así todos los planos. Era un juego.

Otro recuerdo fue una charla de pasillo donde estaba Ramón Saráchaga, que hacía guardia en el Italiano donde estaba Petrolito. Eran los inicios del estudio del medio interno y equilibrio acido-básico donde este médico daba impulso al tema, asunto en el que nosotros estábamos medio flojos. Ramón nos dio una improvisada lección sobre eso (2). Cuando hacíamos el internado rotatorio Lisardo Aleman, que formaba parte del grupo, quería ir a EEUU a hacer la residencia de Obstetricia, para ello debía dar un examen médico en inglés tipo opción múltiple. Tenía un librito con infinitas preguntas (en inglés, que Lisardo traducía) y nos pasábamos horas “jugando” a contestarlas.

Los bochazos.

Había tres formas de presentarse a un examen: a) bien preparado, b) preparado con algunos agujeros y c) flojos, tipo piletazo. A esto se podría agregar “la batata” que nosotros llamábamos caprex. En general los compañeros iban muy bien preparados pero siempre había algún aplazado. El hecho de no sacar bolilla podía ser una ayuda pues el examinador podía pasar de un tema a otro si quería darte una mano y sacarte del que estabas flojo y recuperarte paseándote por todo el programa. Voy a contar una experiencia que me tocó vivir. Estaba en la cátedra, probablemente haciendo alguna disección, un día que Dellepiane tomaba examen de anatomía de superficie, no recuerdo si parcial o final. Yo estaba a bastante distancia, pero lo suficiente como para ser testigo de lo ocurrido. La alumna, era una mujer (una de las mejores del curso y hasta ahí voy a llegar para no identificarla), estaba de espalda a mí y el profesor de frente, medio de costado, lo que me impedía hacer alguna seña. Estaba proyectando un riñón sobre el modelo perfectamente ubicado... pero al revés, el hilio hacia lateral y Dellepiane le decía que estaba mal y ella no caía. Y no cayó. No recuerdo si la bochó, pero creo que sí. Debe ser el único aplazo de su carrera.

LA SECRETARÍA

Sería imperdonable finalizar estas crónicas sin hacer un recuerdo de nuestra querida secretaria Isabel Dieguez. Fue la única secretaria que tuvo la institución hasta que cuando estabamos en 5° o 6° año, apareció Becker (creo que se escribía así) a ayudar a Isabel en su actividad. Este hombre era el polo opuesto de Isabel, seco, indiferente, reglamentarista. Isabel era única: morocha, pelo negro, unos ojazos como para hacerle una zamba, dulce, siempre sonriendo, nunca tenía un no, invariablemente poseía una solución para nuestros problemas. La recuerdo con ese libraco de actas, que a mí me parecía inmenso, cuando dábamos examen en los hospitales y ella lo llevaba y asentaba los resultados de los mismos. Muchos años después la volvimos a ver en un encuentro, blanca en canas, pero con la misma dulzura de siempre. Fue para nosotros, como un ángel tutelar desde su imprescindible actividad.

LAS GUARDIAS

En aquella época todavía existía el practicando en las guardias. Eran clásicas las manteadas, alguna vez verdaderos excesos. El origen se encuentra en los famosos bailes del internado. Ahí nacieron los tangos “Matasanos” y “Pulmonía doble”. Las guardias contaban con un jefe, un asistente, creo que algún otromédico, los médicos de ambulancia y los practicantes estudiantes aventajados. Un practicante mayor y dos menores, los seguían los practicantes llanos. El último que entraba era el “último perro”, hacía de todo, desde buscar la piza hasta sacar un fecaloma. Creo que nosotros, en el año ‘66, fuimos la última promoción de ese sistema remplazado por otro formado exclusivamente por profesionales.

Inicié mi guardia en el verano del ‘63 después de haber aprobado SEMIOLOGÍA. Era la guardia del jueves. El jefe era Etchebarne, muy recto y serio, el asistente, Artusi. Los nombres del mayor no lo recuerdo, uno de los menores se llamaba Alberto Dalbo y se la tenía creída. Posteriormente fue un sanitarista muy importante en Chubut y Rio Negro. La otra menor era una chica con una gran capacidad de docencia y aprendí mucho con ella. Me acuerdo que tenía una libreta donde anotaba todo lo que le parecía importante. Fui el primer alumno del Salvador que entraba a esa guardia. Conmigo entró un sobrino de Artusi, rápidamente le pusieron “Atusito”, compartíamos el dudoso título de último perro. Cursé todo el verano pero mi primera hepatitis puso fin a la experiencia y ya no volví. Me pareció que le sacaría más provecho a este aprendizaje si lo hacía después de haber dado todas las materias. Así fue como mientras hacía el internado entré de la mano de Mario Díaz a la guardia del actualmente inexistente Hospital Salaverry. El Hospital Salaverry ubicado en Mataderos era antiguo y chico pero atendía cantidad de pacientes, de modo que era rico en experiencias para un practicante. A diferencia de mi primera experiencia los practicantes eran casi todos del Salvador de la promoción ‘68. Todas las madrugadas llegaba alguien de algún frigorífico con lesiones severas de mano. A todo hora accidentados de tránsito por su cercanía con la General Paz. Había muchos gitanos en el barrio de modo que eran pacientes frecuentes y a veces bastantes complejos. El jefe era Benjamín Ceriani, cirujano de la escuela de Finochietto. A las 20 hs daba un curso de cirugía de urgencia donde aprendimos mucho, era muy ampuloso y fue un avanzado al decir que cirugía de urgencia debía ser materia de grado. En la USAL se da Emergentología en el Internado Rotatorio. El asistente era Scimarella, una médica de ambulancia, que no recuerdo el nombre, que padecía un síndrome de Turner. El practicante mayor Pereda, al igual que uno de los menores, Jorge Font Saravia (que había sido compañero mío de colegio) eran de la UBA, el segundo practicante menor Johnny Parodi compañero mío, que adquirió fama internacional en cirugía vascular.

Realmente había mucha camaradería, y a las noches comíamos pizza y venían nuestras novias. También se hacían partidos de fútbol nocturnos en el playón que eran bastante friccionados. Practicantes me acuerdo: Mario Díaz, Carlos Errecalde y su novia, y posterior esposa Graciela Avanzi, María Elena Estévez, Von Haften de la UBA (no sé cómo se escribe). Tendría algunos cuentos para narrar, pero esto se pondría muy extenso. Realmente fue una experiencia muy provechosa

LA REVÁLIDA

Para los que no están informados les explico: cuando se reguló el funcionamiento de las universidades privadas, a los egresados de facultades, cuyos graduados con título académico iban a ejercer sobre terceros, tenían que dar una reválida para demostrar que sus conocimientos alcanzaban el nivel necesario para el ejercicio de su profesión, y así obtener un título habilitante. Eso ocurriría en los diez primeros años, tiempo en el cual se evaluaban los resultados, y si estos eran buenos ya no tenían la necesidad de revalidar el título. En pocas palabras, el Estado quería saber si eran reales algunos rumores (que hoy aún circulan), de que los títulos se compraban. Recién en 1995 se creó la CONEAU que organizaría y unificaría las acreditaciones de carreras de grado y posgrado. El tribunal se formaba con profesores de fama reconocida. En mi caso fueron Horacio Podesta por mi facultad, Antonio Alzugaray, jefe de sala de clínica médica, por el ministerio y Rodolfo Campodónico, ex titular de farmacología y actual académico por la misma. Fuimos solamente dos los que dimos ese día. Carlos Basano que sería cirujano por el Hospital Italiano, primer director del Hospital del Chocón, y posteriormente afamado cirujano del Neuquén y yo. Me tocó una niña de 14 años con ictericia, que por los datos que obtuve sería obstructiva. Una punción hepática lo confirmó por la dilatación del colédoco y la posterior cirugía extrajo un lito del colédoco. No era común una litiasis coledociana en una joven de esa edad. En el examen pasaron rápido el caso clínico y fueron directo al interrogatorio. Me acuerdo perfectamente que Alzugarar me fondeó con ictericiashemolíticas tema que sorteé bastante bien. Campodónico me fue llevando a la amebiasis hepática, y terminó preguntando por el tratamiento. Yo respondí con la emetina y, como tirar a fondo en la esgrima, preguntó si me acordaba las dosis, que eran muy ajustadas por la toxicidad del producto (ahí me acordé de Martínez) y se las dije. Campolongo se sonrió. Dieron por terminado el examen. No recuerdo si ponían nota o era aprobado o reprobado, pero aprobamos los dos. No quiero pecar de orgullo pero creo que dejamos bien sentado el prestigio de la facultad.

FINAL, FINAL.

Una alumna recién bochada llora en la galería, tratando de ocultar su llanto. Se acerca un profesor y la consuela. Esta era la facultad que aspirábamos. La alumna era Susana Villa, el profesor Julio Cesar Ortiz de Zárate. Después de esta larga crónica nos queda una pregunta. ¿La facultad llenó nuestras expectativas? Mi respuesta es sí, reconozco que hubo agujeros, pero generalmente se llenaron bien. Ahora te interpelo a vos, exalumno si has llegado hasta acá. ¿Cuál sería tu respuesta?


      (1) Había una copa de rugby que se jugaba todos los años entre la UCA y la USAL: Legón-Villamil, llamada así en honor de dos de los fundadores que fallecieron en los inicios de sus respectivas Universidades, Legón por la UCA y Villamil por la USAL. Normalmente la perdíamos pues la UCA tenía muchos jugadores de Champagnat que eran muy buenos.

      (2) Veo ahora en Google una publicación del año ‘65 (pero ya hacía 10 años que se habían iniciado estos estudios sobre el tema) firmada por Petrolito en col.


Graduados en Diciembre de 1965

1-Argilla, Nilda Raquel

2 -Armesto, Germán

3-Branzo, Inés

4-Colombo, Jorge

5-Cuesta José

6-De Carli Inés

7-Delfino Marta

8-Del Sel Carlos

9-Farinatti Alicia

10-González, Eduardo

11-Hernández José María

12-Isola Jorge

13-Macome Juan Carlos

14-Mango Raul

15-Michelini Alfredo

16-Molinero Iris

17-Pérez Rovira Jorge

18-Pruvost Inés

19-Rosenberg Hugo

20- Santos Isabel

21-Tufró Horacio Alejandro

22-Van Houtte Isabel

23-Vermal Carlos

24-Yaya Ángel Jorge

25-Baldesarri Carlos


GRADUADOS EN DICIEMBRE 66

1. PARODI, Juan Carlos

2. AZAR, Carlota

3. COLOMBO, Osvaldo (Chochi)

4. CORNEJO SAN MILLAN, Margarita

5. CASSINO, Leticia

6. BINELLO, María Marta

7. CALETTI, María Gracia

8. CILIBERTO, Josefina

9. CORES, Mirta

10. DIAZ, Mario

11. CERIANI, José M.

12. ALEMAN, Lisardo

13. HOFFMANN, Miguel

14. DECLERQ, Greta

15. RODRIGUEZ, Alberto

16. CACERES, Blas

17. RAMJAK, Rosa

18. REY, Carlos

19. BARBEITO, Atilio

20. PASTROVICHIO, Dina

21. BARONI, Susana

22. RIVERA, Blanca

23. MANGO, Raúl

24. GRADUADOS EN ABRIL DE 67

25. BASSANO, Carlos

26. SAENZ CAVIA, Juan


COMPAÑEROS QUE ESTUDIARON CON NOSOTROS

PERO NO HICIERON EL INTERNADO CON NOSOTROS

1. RUIBAL, Beatriz

2. IRIGOIN, María Helena

3. ALVAREZ, Ovidio

4. ROMANI, Hugo

5. ZABALA, Adela

6. LAGORIO, Nélida

7. IGLESIAS, Nelson

8. DE LA HORRA, Juan

9. MIRANDA, Antonio (Chichín)

10. BORINI, Mario

11. SCARLATTI, Anita

12. MARQUEZ, Arturo

13. PLANES, Norma

14. COSENTINO, María del Carmen

Esta lista está obtenida de una vieja que tenía, incompleta del fruto de la memoria, por lo tanto puede ser que tenga errores.

Se aceptan correcciones.


Sueño y contrasueño en una noche después un asado entre amigos bien rociado

Yo veía a jóvenes recién salidos de la adolescencia que habían tomado una decisión que afectaría de una  forma total el destino de sus vidas. Tal vez esa decisión los ayudó a dejar la adolescencia y pasar a la juventud. Doble decisión ya que elegían una Universidad nueva que se proponía ser distinta. Querían ser médicos, pero distintos. Eran chicas y chicos que entraban a un viejo edificio de la calle Callao. Un inmenso Jesús, pidiendo que dejen que los niños vayan a Él, los recibía desde el capitel. Un escudo con el emblema de la Compañía los acompañaría los siguientes años. “IHS Iesus Hómine Salvatorun” (Jesús salvador de los hombres). Adentro un hermoso patio lleno de verde, fuente con peces, palmeras, les da la bienvenida. Otro era el sector que sería la sede de sus primeros años: escalera, primer piso, sobre el ala de Río Bamba, antiguas aulas de física, química, museo del colegio, otra escalera más humilde los llevaría a lo que fue pupilaje, que ya no existía. Ahí, boxes de por medio fisiología y en el otro extremo microbiología Mi “otro yo” también tuvo un sueño muy parecido al tuyo, que fantástico, los veo y los recuerdo, son como “cuatrociennnntos” (como dice un paisano de mi pueblo) que van a hacer el ingreso, pero que raro, no los veo en el Salvador, están en un colegio de monjas en la calle Bartolomé Mitre. Será el Santa Rosa. Margarita Cornejo, salteña ella, que el Cura la había elegido como bedel, está pasando lista.

Que sueño!! Yo los veo ahora en el Colegio, están en práctico: anatomía, huesos e histología tejidos. Dibujando células y huesos. Ves algo más? Santos Lara, el Cura Rodríguez, Manolo Martínez Prieto, Zotta. Lo ves a Zotta? Yo no. Como me hizo parir en el secundario. Pero qué cambio en el ingreso. La veo a Mabel “Viky” Bianco dando práctico de anatomía. ¡Qué cambio después! También un grupo grande mirando un transparente, percibo un ambiente de ansiedad, de tensión, ¿por qué será?

Clarito están viendo quienes ingresan...¡Qué momento! Serán sesenta.... Como los granaderos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario