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Juan Manuel Sáenz Cavia “Las crónicas"

A manera de prólogo    El hallazgo de mi libreta universitaria fue el empujoncito que necesitaba para hacer este escrito. No lo puedo llamar...

20 de julio de 2018

NOTICIAS Y REFLEXIONES

Esta sí que es una buena noticia! Al fin se van a acordar de nosotros...
Estimado  Dr. Daniel Cardinali

Me pongo en contacto con Ud. a pedido de las autoridades de la Facultad Medicina.
Este año  los médicos graduados de la promoción 1968 - 2018 están cumpliendo sus  BODAS DE ORO.
La Facultad organiza cada año convocando a la promoción correspondiente un acto  al que se invita a los 
graduados y a sus familias para que los acompañen a celebrar los 50 años de médicos.
Este año no será posible hacer esta convocatoria, ya que el edificio esta en plan de mudanza, por esa razón 
no hemos tenido una comunicación previa.
A partir de diciembre la Facultad de Medicina se traslada al edificio nuevo de Av. Córdoba 1601
Por esa razón no pudimos convocarlos este año, pero lo haremos el próximo durante el primer cuatrimestre y
nos comunicaremos con anticipación con Ud. para enviarles la invitación correspondiente
Será una muy buena ocasión  inaugurar  el nuevo edificio convocando  a los graduados que cumplen 50 años, 
docentes. directivos y familiares.
Esperamos que esta novedad llegue a sus compañeros de promoción y que también podamos invitarlos a celebrar
juntos, será para nosotros un honor recibirlos y homenajearlos como se merecen.


Cordialmente


Hace varios días que ronda mi cabeza la palabra compañero. Probablemente la cercanía del encuentro de septiembre me está afectando, y la localización cerebral nostalgia esta activada.
Lo primero es ver la definición. –Persona que comparte con otra u otros un lugar, los estudios, un trabajo o la práctica de un deporte u otra actividad-.
Nos está como explicando un acompañar, que también deriva de compañero, sería como un ir juntos.
Según dicen los eruditos la etimología de la palabreja viene del latín cumpanis, compartir el pan, cuando nacía el castellano al principio del segundo milenio y en plena edad media en que compartir el pan no era poco.
Me desencajó un poco recordar la palabra usada hasta el hartazgo  y me retrotrajo a antiguos tiempos que fue generosamente  bastardeada desde los balcones de la casa de gobierno (un día habrá que estudiar de que están hechos esos balcones pues aguantaron cualquier cosa) y donde un presidente rugía ¿león herbívoro? a las multitudes al grito de ¡¡¡compañeros!!!...
Pero dejemos tiempos idos y volvamos al divague.
También recordé sonrosados cachetes de nuestras compañeras al explicarnos algún ayudante de semio que en leguaje vulgar se usa, el termino compañero, para nombrar a los órganos que pueden afectarse de hidrocele, que el célebre Fabrizi de D´Acuapendente,  gran anatomista del Renacimiento,  nombrara en sus estudios.
La cuarta acepción de la RAE dice –persona que tiene o corre una misma suerte o fortuna. Esta me gustó más. ¿No compartimos nosotros un grande riesgo? Una de las primeras experiencias de facultad de medicina no estatal. Una facultad creada de un día para otro. Ni siquiera teníamos un marco jurídico en ese momento, solo decretos. Creo que nuestro único aval era la Compañía de Jesús, aunque cuando estuvo medianamente encaminada nos abandonó. Nuestros padres y nosotros mismos ¿no nos decíamos?: -los jesuitas no se van a lanzar a hacer una Universidad si no tienen una importante seguridad de su continuidad. Una facultad sin historia, sin sospechar que nosotros seríamos un día una parte de la historia fundacional de la misma.
Ya lo creo que compartimos riegos y qué riesgos. ¿No nos hacía esto más compañeros? No nos dolía cuando algunos de nuestros compañeros se “pasaban al estado” buscando una seguridad que la nuestra no podía trasmitirle.
Pero con los riesgos también compartíamos alegrías: los exámenes: el caprex previo y la satisfacción posterior si se aprobaba… y si no el consuelo, la mano en el hombro, ese sufrir con…
Bailes, picnics, muchos ratos libres, horas de estudio compartidas en distintos grupos, la guardia,
EL PACIENTE , al fin nuestra meta...

Sí... somos compañeros.
Juan Manuel Sáenz Cavia

El 31 de agosto falleció nuestro común compañero y amigo  
Pedro Pagés.  
Desde aquí queremos hacerle llegar a su esposa e hijos, nuestras condolencias y la seguridad de nuestras oraciones.
Pedro era egresado de Medicina de la USAL 
de la Promoción 6ta. - de 1968, 
y este año hubiera cumplido sus 50 años de egresado

8 de marzo de 2018


LA NACION OPINIÓN HAMBRE                  6 de marzo de 2018
Los estragos de la pobreza y la desnutrición infantil
Merecen destacarse las claras revelaciones del cardiocirujano Juan Carlos Parodi sobre el "destino sellado" de nuestra niñez desamparada




Quisimos adjuntar el audio con la conferencia pero pesa 34 MB y no nos lo permitió. A los que les interese se los mando por Whatsapp que es la única forma.  

7 de diciembre de 2017

Navidad...Y Otros Temas Importantes


“¡¡¡Gloria a Dios en la Alturas y Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad!!!”
La disposición espiritual del cristiano, frente al pesebre de Belén donde nace el Niño Dios, debe ser la de los pastores: un corazón humilde y sencillo que sepa reconocer la Voz de su Creador.

¡¡Felices y Santas Navidades para todos!!



Adoración de los pastores - Giorggione - ca 1490



NUESTRO Profesor: 
Todas las mañanas de lunes a viernes, Luis Schapira, un médico de 91 años, se levanta y enfila religiosamente hacia el Hospital Fernández, su segunda casa. Con 65 años de profesión y 27 como jubilado, su historia se conoció en las redes sociales la semana pasada cuando una usuaria publicó una foto en la que aparece de perfil con su bastón y su delantal insignia impecablemente blanco. "Sigo yendo porque amo a la medicina y al hospital público. Me gusta aprender aunque sé que me quedan pocos años para ejercer, sigo estudiando y me gusta escuchar a los jóvenes a los que dirigí cuando hicieron la residencia. Las mañana son los momentos más lindos de mis días", afirma Luis en diálogo telefónico con LA NACION.


Su pasión por la medicina, sin embargo, no lo acompañó durante toda su vida. Nació en el seno de una familia judía en un humilde pueblo de Entre Ríos sin luz eléctrica ni agua corriente. Su familia, en ese entonces, estaba compuesta por cuatro integrantes. Su madre, Adela, era ama de casa y se ocupaba del cuidado de sus dos hijos: Luis y Samuel, que murió joven a causa de un cáncer de pulmón fulminante. Su padre tenía un "boliche" en el que, según Luis, "vendía de todo" y cuenta una de las anécdotas que tiene debajo de la manga aquel que vive hace casi un siglo: "En esa época había plagas de langostas entonces se ponían barreras en el pueblo para evitar que invadan y mi padre vendía bolsas de langostas al Estado", rememora


Hizo la mitad de la primaria allí y cuando tenía nueve años se mudaron a otro pueblo más grande, a 15 minutos de distancia en tren, donde finalizó sus estudios. A los 13 años, cuando el acné lo acechaba -era su única preocupación, según cuenta-, viajó con su familia a Buenos Aires para instalarse definitivamente. Vivían en una casa inmensa que alquilaba la hermana de su madre; uno de los típicos conventillos. Adela cocinaba para las catorce personas de esa casa. Luis no puede evitar evocarla: "La estoy viendo ahora, temprano, yendo al mercado a comprar y cocinando para todos", recuerda y destaca que "tuvo una madre espectacular y muy trabajadora". A su padre le costó conseguir trabajo y vendía flores artificiales por muy poco dinero.
Cuando se recibió de bachiller en el Mariano Moreno, la única certeza era que no seguiría ninguna carrera vinculada a las matemáticas. Repasó los programas y el ingreso a Medicina era el más afín a lo que había estudiado en el secundario. Mientras tanto, trabajaba para la Empresa Argentina de Prensa y Publicidad, donde hacía stencils y grababa artículos destinados a los diarios del interior en contra del nazismo en la época de la Segunda Guerra Mundial. Sus ingresos no bastaban para costear los libros: no se compró ninguno en toda la carrera y se sentaba largas horas en las bibliotecas públicas, la del Partido Socialista, que luego fue incendiada en un acto político, la del Consejo Nacional de Educación y la de la Facultad de Medicina.


Recién en cuarto año, cuando ingresó como alumno practicante al Hospital Alvear, se produjo el "flechazo". "En el hospital me entusiasmó el diagnóstico de enfermedades", dice. El que ofició de cupido fue su primer jefe, Lucio Sanguinetti, que según cuenta "sabía una enormidad". "A tantos años sigo recordando y admirando sus diagnósticos en una época en la que no habían todas las herramientas que hay ahora. Él, con sus manos y con su interrogatorio, hacía los diagnósticos", resume maravillado. La lección más valiosa, admite, se la dio un libro de Michael Balint, un psicoanalista y bioquímico británico que estudiaba el vínculo del médico con el paciente: "Me di cuenta de que lo que había que tratar es al enfermo y no a la enfermedad: vincularme con los enfermos y buscar la forma de ayudarlos", relata.
Su carrera despegó durante esos años y se orientó en medicina clínica: "En mis 65 años de médico pasé por el Hospital Alvear, por el Rivadavia, por el Ramos Mejía y terminé en el Fernández, donde fundé la primera cátedra de Clínica Médica de la Universidad del Salvador y fui profesor durante 40 años. En todos ellos hay un conjunto de profesionales que «se pone la camiseta del paciente» y lucha, lucha, lucha tratando de solucionarle todos los problemas", dice con énfasis.


Su amor por el hospital público atraviesa cada una de sus frases: "El paciente internado recibe tan buena atención que lo que suelo decir es «pobre la gente de dinero, no hay que discriminarla, debiera tener tan buena atención como la que el hospital público brinda a sus pacientes»". Cuenta que lo que más extraña tras la jubilación es el contacto directo con los pacientes.
"En el hospital hay una actividad que se llama ateneo, que es la presentación de uno, dos o tres casos más o menos difíciles; se organiza una reunión para ver qué opina cada uno con respecto al diagnóstico y al tratamiento", explica Schapira, y enumera las actividades, una por una: "los lunes a la mañana voy de 8 a 9 a nefrología, de 9 a 10:30 a la recorrida de clínica médica y de 11 a 12 en oportunidades doy una clase; los martes voy de 8 a 9 a infectología, de 9:30 a 10:30 a la recorrida de clínica y de 11 a 12 a cardiología; los miércoles voy de 8:30 a 10 a endocrinología y de 11 a 12 al ateneo general de clínica médica; jueves por medio voy de 8 a 10 al consultorio de diabetes y el otro al de neumonología y los viernes de 8 a 10 voy a gastroenterología".


Su vida privada prosperó en paralelo a la profesión y su familia sigue creciendo. Se casó con Sarita hace 56 años, con quien todavía vive, y tuvieron mellizos; uno siguió sus pasos y se dedica a la medicina y el otro es ingeniero. Sus grandes amores son sus cinco nietos: "No hay palabras en el abecedario ni en el léxico español para decir lo que son para mí", concluye emocionado.
- ¿Qué les diría a los médicos que están recién arrancando?
- Que es una profesión hermosa, que el mayor pago que se recibe es la satisfacción de solucionar problemas, que hay que tratar al enfermo y no entusiasmarse con la enfermedad, que no se deja de estudiar nunca, que no dejen de ir al hospital y que sepan que cuando se va al hospital todos los días se tiene que aprender algo. Si ellos salen del hospital un día y se ponen a pensar que no aprendieron tienen que acercarse a algún profesional más adelantado y decirles: "Hoy estuve en el hospital y no aprendí nada, enséñeme algo, dígame qué tengo que hacer". Estudiar, ser modesto, muy comprensivo, saber que el paciente es un enfermo y que la familia del paciente es una extensión y tiene que estar siempre presente.



¡¡¡GRANDE DOCTOR!!! 


¡¡¡SEGUIMOS APRENDIENDO DE USTED!!!






Desde este Blog queremos felicitar a nuestro amigo Daniel por el premio obtenido. 
También lo hemos visto en la TV hablando sobre la Melatonina y los trastornos del sueño... ¡¡Qué bueno sería que lo hubieran escuchado los más jóvenes!! A nosotros nos pareció estupendo...
¡¡Felicitaciones Daniel!!



PREMIOS FUNPRECIT 2017

PREMIO CONSAGRACIÓN AL INVESTIGADOR
Dr. Daniel Pedro Cardinali

Investigador Superior de CONICET







16 de octubre de 2017

Oro de la Promo 67

¡¡Qué Encuentro hermoso tuvimos!!

Ya están en la Página 
"Encuentro de Oro de la Promoción 1967" 
las fotos que nos mandó Cecilia Razzoti Cosentino.
Aquí agregamos las que nos mandó Horacio Cozzarín ...
Gracias Horacio y Elsa... Están hermosas
Mario Borini, Álvaro Cortés, y Juan Sáenz Cavia

Ricardo Delorme, Horacio Cozzarín, Alejandro Usandizaga, Marina Dalmastro y Laura Gruñeiro

Juan de la Horra con su esposa Carmen, Juan Sáenz Cavia, Miguel Machín, Cristina Díaz, y Susana Sáenz Cavia

Ángela Lazzari, Carlos Paladino, Laura Gruñeiro y Horacio Cozzarin

Ángela, Carlos, Laura Cristóbal y Elsa Quadri. Atrás Guillermo y Stina Cunning

Laura Gruñeiro, Mario Díaz, Ignacio Pinasco, Elba Albertinazzi, Alicia Farinati y Elsa Quadri

Gracias a todos los que hicieron posible con su presencia encontrarnos y disfrutar la compañía de tantos amigos. 

A los que no pudieron venir les decimos que el año que viene habrá replay... ¡¡No se pierdan!!

A los que no vinieron...vean las fotos y aprecien lo que se perdieron...