1 de abril de 2026

Juan Manuel Sáenz Cavia "Las crónicas" - vol II


EL INGRESO

   Dos hechos de diferente importancia dieron un cambio radical a mi futuro. El

primero fue que el P. Rodriguez Leonardi, mi profesor de Higiene en el Colegio (y

Decano Fundador de la Facultad de Medicina del Salvador) me mandara a marzo,

de una forma bastante injusta, lo que determinó que no pudiera anotarme en el

ingreso a Medicina de la UBA, pues para inscribirse había que tener el título de

bachiller. Igualmente, junto con mis compañeros de colegio, Jesús María Aranda y

Domingo Eduardo García Morán hicimos el curso como oyentes con la intención de

darlo libre, cosa que sabíamos era harto difícil.

   El segundo, mucho más doloroso, en enero del 59 (mientras yo estaba cursando

como oyente en la UBA) falleció mi querida hermana Adela, que era el nexo que

tenía con la Universidad Nacional, pues ella cursaba el 3er año y me transmitía su

entusiasmo.

   Aranda había iniciado el ingreso también en El Salvador en agosto del  ́58 y lo

había abandonado. Averiguó que podía reinscribirse él e inscribirnos nosotros en la

segunda parte (en verano) pero con la desventaja grande de no tener el puntaje del

curso de primavera. Los tres nos inscribimos. En lo que a mí atañe con gran

satisfacción del Cura Rodríguez, mi verdugo en Higiene.

Acá se inicia mi relación con la USAL.

   El ingreso en El Salvador era limitado. Había solamente 60 vacantes para ingresar

a primer año y entraban los 60 primeros promedios. Estaba estructurado en dos

partes: la primera comenzaba en la primavera del año en que los estudiantes

cursaban 5° año y terminaba en diciembre con los parciales. Se reiniciaba en

febrero. A fines de marzo se daban los finales, los 60 primeros iniciaban primer año

en abril.

   Dos características lo diferenciaban del de la UBA: cualquier título secundario era

válido (bachiller, perito mercantil o magisterio) y no importaban las materias que

podías adeudar del secundario; eso sí, era condición indispensable tener el título

para inscribirte en primer año. Lo primero proveyó a la facultad de excelente

material humano que no podía ingresar a la UBA por no ser bachiller, ya que las

equivalencias en general se transformaban en una vulgar matanza didáctica . El

argumento era que el ingreso suplía en los no bachilleres las carencias que tenían

sobre todo en física y química. El segundo no tenía fundamento lógico, salvo el que

pésimos estudiantes secundarios fueron a posteriori excelentes alumnos y

aventajados profesionales.

   El ingreso constaba de las siguientes materias: química y física que las daba un

antiguo profesor del colegio, excelente docente, Angel Zotta; Matemática: Ingeniero

Diego Velázquez; Biología: Prof. Santos Lara; práctica de Anatomía: se estudiaba

Osteología y la daban los ayudantes de la Cátedra de Anatomía; Práctica de

Histología: que también la daban los ayudantes de la cátedra correspondiente y se

veía histología general y los tejidos básicos. De manera que al iniciar el primer año

se comenzaba con los aparatos y sistemas. Este asunto de las prácticas hacía que el

alumno de ingreso tomara contacto con la carrera de medicina, lo que le sacaba la

aridez propia de los estudios teóricos. Formación intelectual: el P. Juan Rodríguez

Leonardi.

   Ocurrió algo curioso con los ingresantes. Dos de los que habían entrado debían

una materia de 5° año por lo que lo hicieron en forma condicional. Eso determinó

que los N° 61 y 62 también ingresaran por si algunos de los que tenían que

completar el secundario fuera reprobado. Al final, éstos aprobaron y los otros dos

también quedaron. En total entraron 62, yo era el 63...

   De esta promoción con la que compartí febrero y marzo del 58 que conformaría,

los que completaron el curriculum impuesto por la facultad, la tercera promoción

(1965) recuerdo a:

Ingresantes en el año 1957, se graduaron en 1963:

Delorme, Ricardo;

Krolz, Marta Martín;

Luis Mercuri, Jorge.


Ingresantes en el año 1958, se graduaron en 1964:

Albertinazzi, Elba

Armesto Hugo**;

Bianco, Mabel;

Egozcue, Mercedes;

Klappenbach, Alejandro*;

Macome, Juan**:

Marino, Pilar;

Pinasco, Ignacio;

Pistol, Delia;

Raffo Magnasco, Isabel;

Ridruejo, Ovidio

Van Houtte, Isabel**

*Significa que abandonó la carrera.

*** Significa que se graduaron con los de la siguiente promoción.


DONDE FUNCIONABA LA FACULTAD

   En principio el colegio cedió para el funcionamiento de medicina, parte del ala

NO, lo que corresponde a la calle Río Bamba hacia Lavalle. En el 1er. piso estaba el

museo de ciencias naturales del Colegio con su correspondiente laboratorio. En él

funcionaban las cátedras de anatomía e histología. El aula de química del Colegio

con su laboratorio donde se hacían los pocos prácticos de química y física y

funcionaba como aula para la facultad. El aula de física, también como aula

universitaria y en el 2° piso donde estaban las habitaciones de los internos (ya el

colegio hacía varios años que no tenía pupilos) se separaron en boxes y se instaló

fisiología. También en el 2° piso, pero en el extremo opuesto se armó el laboratorio

de microbiología (todo esto era para uso permanente).

   Las clases teóricas se daban en otras aulas, que se compartían con el colegio,

pero a partir de las 5 de la tarde. Posteriormente el colegio también cedió la sala de

dibujo, contigua al museo, donde se instaló anatomía y la secretaría.